Principios contables, ¿qué son y cuántos hay? – EJEMPLOS

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Los principios contables es una parte que todo buen contable debe conocer, es uno de los pilares para realizar la contabilidad de cualquier empresa, donde cada una de ellas deberá regirse bajo unas mismas normas y principios.

Su objetivo es que, aún cada empresa tenga sus particularidades, todas dispongan de una guía para elaborar las cuentas de resultados de la misma manera, por lo que cualquier sociedad debe de regirse por los mismos principios contables.

Definición

Los principios contables son una serie de normas básicas contables que se deben de cumplir en contabilidad con el objetivo de mostrar una imagen fiel de la situación económica y financiera de la empresa.

Es muy importante que el patrimonio, su situación financiera y las cuentas de resultados sean reales.

¿Cuántos principios contables hay?

En total hay 6 principios contables de obligado cumplimiento, en caso de tener dudas porque puedas aplicar dos de ellos, prevalecerá el que más se ajuste a mostrar una imagen fiel de las cuentas de la empresa.

Principio de empresa en funcionamiento

Se considera que la empresa continuará con su actividad empresarial en el tiempo de manera ilimitada, aplicando cualquier principio y criterio contable con el propósito de mostrar una imagen fiel de la empresa.

En caso de que la empresa pare su actividad y realice su posterior liquidación, la empresa utilizará las normas de valoración más óptimas de las operaciones contables para cancelar las cuentas pendientes y reflejar el valor real del patrimonio de la empresa.

Un ejemplo, es si una empresa compra una nave y al poco tiempo compra el terreno de al lado para un aparcamiento, desde un principio el terreno tiene un objetivo específico a lo largo del tiempo que cumple su cometido, que es aportar espacio para aparcar vehículos, pero si un inversor desea comprar ese terreno, se venderá como para lo que se creo, “un aparcamiento”, en ningún momento se podrá modificar indicando que es otro elemento, por ejemplo, “terreno para construir una nave”.

Principio de devengo

Es uno de los más importantes y es necesario tenerlo muy claro, el principio de devengo nos indica que los ingresos y los gastos se deben de registrar en una operación contable cuando se produzcan, independientemente cuando se realice el cargo o el cobro de dicha operación.

Para entenderlo con un ejemplo, si tenemos una empresa de venta de material de oficina, y un cliente nos pide 20 impresoras, con un acuerdo de pago del 10% como depósito y el resto a 30 días fecha de factura, según el principio de devengo quedaría así:

  • Contabilizamos como cobro el 10% de las impresoras (banco – cliente).
  • Contabilizamos el ingreso del valor total del impresoras con fecha de factura (cliente ingreso).
  • Pasados 30 días recibimos el restante del pago del cliente (banco – cliente).

Como puedes ver, el total de asientos contables van a ser 3, pero el ingreso, es el que vendrá reflejado en las cuentas de resultados, si por ejemplo, lo contabilizas el 20 diciembre, se aplicará el ingreso en las cuentas anuales, aún si lo vas a cobrar al año siguiente.

Principio de uniformidad

En contabilidad, hay veces que para realizar una operación contable dispones de varios métodos que son totalmente correctos para hacerlo según las normas contables, por lo que el principio de uniformidad lo que indica es que cuando lo hacemos por primera vez y elegimos un método, las siguientes veces que nos encontremos con el mismo caso, se deberá de hacer como lo hicimos la primera vez, siguiendo una uniformidad en el tiempo, solo se puede cambiar si existiera una justificación para hacerlo.

Un ejemplo sería, si compramos una pequeña etiquetadora para la empresa que su precio se encuentra en 10 euros, según las normas contables podemos contabilizarlo como gasto o como un activo, ya que el precio es tan insignificante que no alterará las cuentas de la empresa, por lo que el principio de uniformidad de contabilidad indica que si lo contabilizamos como gasto, las siguientes compras que realicemos de la pequeña etiquetadora, la volveremos contabilizar como gasto.

Principio de prudencia

Este viene a aclarar que en caso de incertidumbre por la actual situación del sector de la empresa, ésta deberá de realizar estimaciones en el escenario más negativo, siendo prudente en las valoraciones, pudiendo estimar gastos futuros aunque luego no se vayan a cumplir, pero nunca podremos estimar ingresos futuros, aún cuando tengamos la certeza de que se vayan a cumplir.

Para entenderlo, si disponemos de un campo de golf, cada año fumigamos a través de una empresa de plagas para que no aparezcan determinados insectos, pero en enero nos damos cuenta que hay una plaga sin control por los terrenos de alrededor, por lo que según el principio de prudencia, podemos realizar una provisión del doble de gasto en fumigar atendiéndonos a una circunstancia única y de incertidumbre, aún cuando en un futuro no aplicamos ese gasto en su totalidad.

Pero con el ingreso pasa al contrario, ya que imagina que dicha plaga “extra” nos la cubre el seguro, pues no la podemos estimar de ninguna manera hasta que se produzca con un documento el ingreso extraordinario a recibir, por lo que si podemos meter el gasto en contabilidad, aún sin documento o factura, pero no el ingreso.

Principio de no compensación

En ningún caso se pueden compensar partidas del activo con el pasivo, o de los gastos con los ingresos, cada uno se valorará de manera independiente para integrarlos en la cuentas de resultados.

Un claro ejemplo es, si soy una agencia de viajes y cobro a un cliente 100, y al hotel le pago 90, siendo 10 mi comisión, no se puede contabilizar 10 de ingreso que es la diferencia, ya que estamos incumpliendo el principio de no compensación, ya que debemos de registrar un ingreso de 100, y un gasto de 90, mostrando cada partida de manera independiente.

Principio de importancia relativa

El PGC (Plan General de Contabilidad) indica con el principio de importancia relativa que una operación contable puede no aplicar una norma o criterio contable obligatorio si en términos cuantitativos o cualitativos la operación es tan pequeña que no afecte significativamente a las cuentas de resultados.

Este es muy claro, por ejemplo, si tenemos un taller con bastante maquinaria, las normas contables nos indica que se deben de contabilizar como una activa y realizar su correspondiente amortización anual, pero si compramos puntualmente una pistola de pegamento que su valor son 5 euros, este principio contable nos dice que podemos contabilizarlo como gasto, y no como un activo como el resto de maquinaria, ya que su valor apenas modificará las cuentas anuales.

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