El concierto de Love of Lesbian reúne a 5.000 personas en el Palau Sant Jordi

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El Palau Sant Jordi en Barcelona acogió un concierto multitudinario organizado por la banda Love of Lesbian con una asistencia insólita hasta la fecha en época de pandemia. Un total de 5.000 personas se congregaron en un espacio cerrado y sin distancia segura, dividido en tres áreas por todo el recinto.

Fue de obligado complimiento llevar mascarilla, se entregó a cada persona el modelo FFP2 en la entrada, una de las mascarillas que más protege contra la infección del virus, y también haber superado la prueba de antígenos autorizada por el organizador el mismo día, y los resultados fueron mayoritariamente negativos, excepto 6 personas que dieron positivo y no pudieron acceder al recinto.

No solo el público, todos los trabajadores, incluido la banda, estaban sujetos a estas medidas, excepto la mascarilla encima del escenario.

Concierto en tiempos de Covid, ¿acierto o error?

Es el primer concierto de tal magnitud que se celebra en Europa, diferentes medios del viejo continente mencionaron este evento como una noticia destacada, donde todo el mundo, tanto medios españoles como europeos, destacaron que si era necesario y que el tiempo dirá si fue un error o un acierto.

Por un lado, tenemos los que se oponían, ya que incrementaría el número de casos, ya que los test de antígenos no tienen un 100% de eficacia, por lo que un grupo tan grande de personas podría desencadenar una expansión del virus significativa, aumentando el número de contagios y a la vez, el de fallecidos, el tiempo lo dirá con los datos que vaya ofreciendo Cataluña.

Y por otro lado se encuentran gente que estaba a favor de esta medida, sobre todo porque se cumplieron todas las medidas de seguridad para evitar cualquier infección, se realizo test en masa para el evento y la gente cumplió a rajatabla las medidas obligatorias, como llevar la mascarilla todo el concierto, y sobre todo destacan, que fue un respiro para la fatiga que tienen las personas después de más de 1 año con restricciones, sin espectáculos y diferentes formas de ocio.

Los asistentes, encantados con el evento

Absolutamente todos confirmaron el gran trabajo de la organización y los trabajadores sanitarios públicos, que en todo momento fue ágil y se pudo desarrollar con normalidad, un concierto que para muchos fue un momento de respiro.

En todo momento estaban informados, tanto la hora que tenían la prueba del test de antígenos, el resultado que les llegaba por el móvil y la obligación de ponerse la mascarilla FFP2, donde se prohibieron para el interior las tipo quirúrgicas y las de tela.

Aunque algunos asistentes acabaron con un poco dolor de garganta por la mascarilla y cantar durante el concierto, este evento fue un antes y un después en celebraciones de espectáculos multitudinarios y una prueba para ver si para el verano se pueden realizar todo tipo de espectáculos.

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